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“Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió;
cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte del cual habló Yahvé aquel día; porque tú oíste entonces que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Yahvé estará conmigo, y los echaré, como Yahvé ha dicho.” (cf. Josué 14,10–12) La manera en que miras tu matrimonio determina cómo lo enfrentas. Puedes verlo solo desde el cansancio, las heridas, los años difíciles y los “gigantes” que hoy parecen imposibles de vencer, o puedes mirarlo desde la fidelidad de Dios y creer que Él no abandona lo que ha bendecido. El pueblo de Israel vio gigantes y ciudades fortificadas y decidió retroceder. Eligieron la queja antes que la fe, el miedo antes que la confianza. Esa actitud los llevó a vagar durante años en el desierto, perdiendo la oportunidad de entrar en la promesa. En muchos matrimonios sucede lo mismo. Cuando el dolor se prolonga, cuando las discusiones se repiten, cuando el amor parece agotado, se vuelve más fácil rendirse que perseverar, más cómodo endurecer el corazón que esperar a Dios. Caleb fue diferente. Él vio los mismos gigantes, pero confió en un Dios más grande. Pasaron cuarenta años y no olvidó la promesa. El tiempo no apagó su fe; la fortaleció. Así también, hay matrimonios que, aunque han pasado por desiertos largos, no están fuera del alcance de Dios. El Señor sigue formando corazones firmes, esposos y esposas que, aun cansados, deciden creer, mantenerse fieles y decir con fe: “Dame ahora este monte”. Dios no siempre obra de inmediato, pero cuando hay conversión, perseverancia y obediencia, Él puede traer restauración, incluso donde parecía que ya no había esperanza. ORACIÓN: Señor, Ten misericordia de nuestro matrimonio. Tú conoces los años de lucha, los silencios, las heridas y el cansancio. Danos un corazón firme como el de Caleb, que no retrocede ante los gigantes ni se rinde por el paso del tiempo. Arranca de nosotros la queja, el miedo y la dureza de corazón. Renueva nuestra fe, y si es tu voluntad, obra restauración en nuestro matrimonio para tu gloria. En Ti confiamos. Amén.
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June 2026
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