📖 Día 9: El amor causa una buena impresión
“Saludaos unos a otros con un beso de amor.”
(1 Pedro 5,14 — BJ 2009)
Hasta ahora has tratado muchos temas importantes en esta travesía. Aprender a demostrar aspectos del amor como la paciencia, la bondad y el aliento no siempre es fácil, pero sin duda es fundamental para una relación saludable.
Quizá parezca intrascendente hablar sobre la manera en que saludas a tu cónyuge cada día, pero esta pequeña acción tiene una importancia sorprendente.
La manera en que una pareja se saluda dice mucho de su relación. Se refleja en la expresión, el semblante y el tono de la voz. El contacto físico lo hace aún más evidente.
La Biblia habla más de lo que creemos sobre el saludo.
El apóstol Pablo se tomó tiempo para alentar a los creyentes a saludarse con calidez cuando se encontraban. Incluso, al final de su carta a los Romanos, pidió que saludaran de su parte a muchos hermanos y hermanas, mencionándolos por su nombre (cf. Romanos 16).
Jesús también señaló en el Sermón del Monte que hasta los paganos saludan amablemente a quienes aman (cf. Mateo 5,47). Pero el verdadero amor va más allá: trata con misericordia incluso a los enemigos.
Esto nos plantea una pregunta directa:
👉 ¿Eres tan amable con tu cónyuge como lo eres con amigos, compañeros de trabajo o extraños?
Un buen saludo tiene el poder de levantar la autoestima, hacer sentir valorado al otro y crear el marco para un día positivo.
Recuerda la parábola del hijo pródigo:
“Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió;
corrió, se echó a su cuello y lo besó.”
(Lucas 15,20 — BJ 2009)
Ese gesto de acogida lo transformó todo.
Así también, un saludo amoroso puede bendecir a tu cónyuge por medio de lo que ve, escucha y siente.
👉 Piensa en tus oportunidades diarias: al despertar, al hablar por teléfono, al regresar a casa, al despedirse en la noche. No es necesario un gesto espectacular, basta añadir calidez y entusiasmo.
Incluso si la relación atraviesa momentos difíciles, un saludo puede disminuir la tensión y recordar que el amor es una decisión.
✨ El desafío de hoy
Piensa una manera específica en la que saludarás hoy a tu cónyuge. Hazlo con una sonrisa y entusiasmo.
Luego, decide cambiar tu forma de saludar de ahora en adelante para reflejar tu amor.
“Saludaos unos a otros con un beso de amor.”
(1 Pedro 5,14 — BJ 2009)
Hasta ahora has tratado muchos temas importantes en esta travesía. Aprender a demostrar aspectos del amor como la paciencia, la bondad y el aliento no siempre es fácil, pero sin duda es fundamental para una relación saludable.
Quizá parezca intrascendente hablar sobre la manera en que saludas a tu cónyuge cada día, pero esta pequeña acción tiene una importancia sorprendente.
La manera en que una pareja se saluda dice mucho de su relación. Se refleja en la expresión, el semblante y el tono de la voz. El contacto físico lo hace aún más evidente.
La Biblia habla más de lo que creemos sobre el saludo.
El apóstol Pablo se tomó tiempo para alentar a los creyentes a saludarse con calidez cuando se encontraban. Incluso, al final de su carta a los Romanos, pidió que saludaran de su parte a muchos hermanos y hermanas, mencionándolos por su nombre (cf. Romanos 16).
Jesús también señaló en el Sermón del Monte que hasta los paganos saludan amablemente a quienes aman (cf. Mateo 5,47). Pero el verdadero amor va más allá: trata con misericordia incluso a los enemigos.
Esto nos plantea una pregunta directa:
👉 ¿Eres tan amable con tu cónyuge como lo eres con amigos, compañeros de trabajo o extraños?
Un buen saludo tiene el poder de levantar la autoestima, hacer sentir valorado al otro y crear el marco para un día positivo.
Recuerda la parábola del hijo pródigo:
“Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió;
corrió, se echó a su cuello y lo besó.”
(Lucas 15,20 — BJ 2009)
Ese gesto de acogida lo transformó todo.
Así también, un saludo amoroso puede bendecir a tu cónyuge por medio de lo que ve, escucha y siente.
👉 Piensa en tus oportunidades diarias: al despertar, al hablar por teléfono, al regresar a casa, al despedirse en la noche. No es necesario un gesto espectacular, basta añadir calidez y entusiasmo.
Incluso si la relación atraviesa momentos difíciles, un saludo puede disminuir la tensión y recordar que el amor es una decisión.
✨ El desafío de hoy
Piensa una manera específica en la que saludarás hoy a tu cónyuge. Hazlo con una sonrisa y entusiasmo.
Luego, decide cambiar tu forma de saludar de ahora en adelante para reflejar tu amor.