□ Breve meditación
En la Sagrada Eucaristía, Jesucristo se entrega completamente a nosotros con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Bajo las especies del pan y del vino permanece verdaderamente presente, ofreciéndose como alimento, sacrificio y alianza de amor.
Esta entrega total de Cristo es el modelo supremo del matrimonio cristiano. Así como Jesús ama a su Iglesia, permanece fiel a Ella y se entrega para santificarla, los esposos están llamados a donarse mutuamente con un amor libre, fiel, total y abierto a la vida.
En el altar encontramos la medida verdadera del amor conyugal. Amar no significa únicamente sentir afecto, sino ofrecerse cada día, servir sin egoísmo, perdonar con misericordia y permanecer fieles aun cuando lleguen las dificultades.
En la comunión eucarística, los esposos reciben la gracia necesaria para fortalecer su alianza. Cuando Cristo ocupa el centro del hogar, el matrimonio encuentra una fuente permanente de unidad, conversión, perseverancia y esperanza.