□ Breve historia
San Alejo fue un hombre de profunda fe y humildad, nacido en Roma según una antigua tradición cristiana. Pertenecía a una familia acomodada, pero renunció a la riqueza, al reconocimiento social y a las comodidades para vivir en pobreza, oración y entrega completa a Dios. Su vida refleja el desprendimiento de quien decide colocar a Cristo por encima de los intereses materiales, del prestigio y de los deseos personales. Con el paso del tiempo, los fieles comenzaron a invocarlo como intercesor para pedir que sean apartadas las influencias perjudiciales, las tentaciones, los conflictos y todo aquello que amenaza la paz espiritual de las personas y las familias. En los matrimonios, su intercesión se pide especialmente para alejar toda influencia que provoque engaño, infidelidad, división o pérdida de la armonía familiar.