□ Breve historia
San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, son para la Iglesia un ejemplo de fe, fidelidad, paciencia y confianza en Dios. Aunque los detalles de su vida proceden principalmente de antiguas tradiciones cristianas y de escritos apócrifos, la Iglesia los honra por haber sido los padres de la Madre del Salvador y por haber formado un hogar en el que María creció en el amor a Dios. Su testimonio nos recuerda que la familia es el primer lugar donde se aprende a amar, a orar y a transmitir la fe. San Joaquín y Santa Ana inspiran a los matrimonios cristianos a vivir su vocación con fidelidad, esperanza y entrega, conscientes de que cada hogar puede convertirse en un verdadero semillero de santidad.