□ Breve historia
Santa Adelaida (931–999) fue emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico, esposa de Otón I y madre del emperador Otón II. Después de enviudar, sufrió persecuciones, pérdida de sus bienes y encarcelamiento. Sin embargo, permaneció firme en la fe y nunca dejó de confiar en la protección de Dios. A lo largo de su vida se distinguió por su sabiduría, su generosidad con los pobres, su apoyo a la Iglesia y su esfuerzo por promover la reconciliación y la paz. También fundó monasterios y ayudó a numerosas personas necesitadas. Al final de su vida se retiró a un monasterio, donde se dedicó a la oración, la caridad y el servicio. La Iglesia la venera como ejemplo de una mujer fuerte, prudente y piadosa que supo afrontar grandes sufrimientos sin perder la esperanza en Dios.