□ Breve historia
Santa Marta fue discípula y amiga cercana de Jesús. Vivía en Betania junto a sus hermanos María y Lázaro, y abrió las puertas de su hogar para recibir al Señor.
El Evangelio la presenta como una mujer servicial, trabajadora y atenta a las necesidades de quienes la rodeaban.
En medio del dolor por la muerte de su hermano Lázaro, expresó una de las profesiones de fe más hermosas del Evangelio: «Sí, Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo».
Santa Marta supo unir el servicio cotidiano con una fe profunda. Su vida nos enseña que atender un hogar, trabajar por la familia, cuidar a los hijos y sostener a quienes amamos también puede convertirse en un camino de santidad.
Jesús también la ayudó a comprender que las ocupaciones no deben apartarnos de su presencia. El servicio alcanza su verdadero sentido cuando nace de la oración y permanece unido a Dios.
Santa Marta es modelo de mujer fuerte, hospitalaria, creyente y perseverante, capaz de servir con generosidad y de confiar en Cristo aun en medio del dolor.