□ Breve historia
Santo Domingo Savio nació en Italia en 1842. Desde muy pequeño mostró un profundo amor por Jesús, la Virgen María y la vida de oración. Recibió la Primera Comunión a temprana edad y escribió entre sus propósitos una frase que marcaría toda su vida: «Antes morir que pecar».
Fue alumno de San Juan Bosco en el Oratorio de Turín, donde se distinguió por su alegría, obediencia, pureza de corazón y deseo sincero de alcanzar la santidad. Comprendió que ser santo no significaba vivir triste o apartado de los demás, sino cumplir con amor los deberes cotidianos, servir al prójimo y permanecer siempre cerca de Dios.
Junto con otros jóvenes fundó la Compañía de la Inmaculada, un grupo dedicado a la oración, la amistad cristiana, el apostolado y el servicio. Su vida estuvo profundamente unida a la Eucaristía, la confesión frecuente y la devoción a la Virgen María.
Murió en 1857, cuando tenía apenas catorce años. Aunque su vida fue breve, dejó un testimonio luminoso de fidelidad, pureza y amor a Cristo. Fue canonizado en 1954 por el Papa Pío XII como modelo de santidad para adolescentes, estudiantes y jóvenes.